Dosificador de Gallinée Foaming Cleanser, espuma limpiadora facial con prebióticos y ácido láctico
Gallinée Foaming Cleanser en sus dos formatos, de 50 ml y de 150 ml

Gallinée

Gallinée Foaming Cleanser 50 y 150 ml Espuma Limpiadora Facial con Prebióticos y Ácido Láctico

Espuma limpiadora facial sin jabón con prebióticos, de pH 5

Precio de venta11,90 €
SKU: 273241 EAN: 5060451731026

Tipo: Espuma Limpiadora

Etiquetas:acido-lactico, espuma-limpiadora, gallinee, limpiador-facial, novedad, ph-5, piel-sensible, prebioticos

Espuma limpiadora facial de Gallinée, ultrasuave y sin jabón, con prebióticos y ácido láctico. Su fórmula de pH 5 limpia sin resecar y deja la piel confortable, respetando el microbioma cutáneo. Elaborada con más del 90 % de ingredientes de origen natural y apta para pieles sensibles o con tendencia al eccema atópico.

Tamaño:50 Ml
Cantidad:
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Gallinée Foaming Cleanser 50 y 150 ml Espuma Limpiadora Facial con Prebióticos y Ácido Láctico

50 Ml

Farmacia de Carmen

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45830 Miguel Esteban
Toledo
España

Gallinée Foaming Cleanser Espuma Limpiadora Facial con Prebióticos

Es la espuma limpiadora de Gallinée: ultrasuave, sin jabón y de pH 5, con prebióticos y ácido láctico. Limpia sin resecar y deja la piel confortable.

Para quién es

  • Limpieza diaria, mañana y noche.
  • Piel sensible o reactiva.
  • Piel con tendencia al eccema atópico.
  • Quien nota tirantez tras lavarse la cara.
  • Todo tipo de pieles.

Qué es Gallinée

Gallinée es una marca francesa fundada por Marie Drago, doctora en Farmacia, y construida por completo alrededor del microbioma cutáneo. Todas sus fórmulas se ajustan al pH fisiológico de la piel y giran en torno a un complejo propio de prebióticos, probióticos y ácido láctico.

⚠️ El problema de los limpiadores: limpiar sin desnudar

Merece encabezar la explicación, porque es el equilibrio más difícil de la cosmética y define la calidad de un producto de limpieza.

Un limpiador funciona con tensioactivos: moléculas con una parte afín al agua y otra afín a la grasa, que rodean la suciedad formando micelas y permiten arrastrarla.

El problema es que los tensioactivos no distinguen entre la grasa que sobra y la que hace falta. Si son demasiado potentes, retiran también los lípidos propios de la barrera: ceramidas, colesterol y ácidos grasos.

Y ahí empieza el círculo: la barrera queda dañada, la piel pierde agua, aparece la tirantez, y la piel se vuelve más reactiva. En piel atópica, ese ciclo es justamente el que hay que evitar.

⚠️ Y una idea que conviene desmontar: esa sensación de tirantez tras lavarse la cara, que durante años se interpretó como señal de «limpieza profunda», es en realidad la señal de que el limpiador ha sido demasiado agresivo.

Los tensioactivos de esta fórmula

Merece detallarlos, porque son de los mejor tolerados que existen:

  • Cocamidopropil betaína: un tensioactivo anfótero derivado del coco. Su carga varía con el pH, lo que lo hace notablemente suave y le permite además reducir la agresividad de otros tensioactivos con los que se combina.
  • Lauril glucosa carboxilato sódico y lauril glucósido: tensioactivos derivados de azúcares y alcoholes grasos vegetales. Los alquilpoliglucósidos son de los más suaves de la cosmética y se emplean habitualmente en productos infantiles.

Y lo que no lleva es igual de relevante: sin SLS (lauril sulfato sódico), el tensioactivo más asociado a la irritación y, de hecho, el que se usa como irritante de referencia en los estudios dermatológicos.

El microbioma cutáneo, que es el eje de toda la marca

Merece explicarse bien, porque es un cambio de enfoque relativamente reciente en dermocosmética.

La superficie de la piel alberga una comunidad de microorganismos —bacterias, hongos, virus y ácaros— que no son huéspedes pasivos. Se estima que conviven cientos de especies, con una composición que varía según la zona del cuerpo: no es lo mismo la espalda, rica en sebo, que el antebrazo, seco, o el pliegue axilar, húmedo.

Y sus funciones son reales:

  • Competencia: ocupan el espacio y los nutrientes, dificultando la colonización de patógenos.
  • Producción de sustancias antimicrobianas: algunas cepas fabrican bacteriocinas.
  • Educación inmunitaria: interactúan con las células inmunes de la piel y modulan la respuesta inflamatoria.
  • Mantenimiento del pH: fermentan y producen ácidos que sostienen el manto ácido.

Y el manto ácido, que es la clave del pH

Merece un apartado, porque explica por qué todos los productos de la marca declaran pH fisiológico.

La superficie sana de la piel tiene un pH ácido, en torno a 4,7-5,5. Y eso no es casual: ese pH cumple varias funciones a la vez.

  • Favorece a las bacterias comensales, que prefieren un medio ácido, y dificulta a muchas patógenas —Staphylococcus aureus, por ejemplo, prefiere pH neutro—.
  • Regula las enzimas que procesan los lípidos de la barrera, que son pH-dependientes.
  • Controla la descamación ordenada de los corneocitos.

⚠️ Y aquí lo importante: un jabón tradicional tiene un pH alcalino, de 9 o 10. Cada lavado con jabón desplaza el pH cutáneo durante horas, y en pieles ya alteradas —atópicas, por ejemplo— la recuperación es aún más lenta. Un limpiador de pH ajustado evita ese desajuste.

Prebióticos, probióticos y postbióticos

Conviene distinguir los tres términos, porque se confunden constantemente:

  • Prebiótico: el alimento de los microorganismos beneficiosos. No está vivo. Aquí son la inulina y el alfa-glucano oligosacárido, fibras y azúcares que las bacterias comensales fermentan.
  • Probiótico: microorganismos vivos. ⚠️ En cosmética es técnicamente muy difícil mantenerlos viables dentro de un producto conservado, así que lo que suele incorporarse son lisados o extractos bacterianos, no bacterias vivas.
  • Postbiótico: los productos del metabolismo bacteriano. El ácido láctico es el ejemplo clásico.

Y el ácido láctico, que hace tres cosas a la vez

Merece explicarse, porque es el ingrediente más versátil de la marca.

El ácido láctico es un alfa-hidroxiácido (AHA), y es el que producen de forma natural los lactobacilos. En cosmética cumple funciones distintas según la concentración y el pH:

  • Ajusta el pH hacia el rango ácido fisiológico.
  • Exfolia suavemente: rompe las uniones entre corneocitos. Y frente a otros AHA tiene una ventaja: su molécula es más grande que la del glicólico, penetra más despacio y resulta bastante mejor tolerada.
  • Hidrata: es componente del factor natural de hidratación (NMF) de la propia piel, así que actúa también como humectante.

Es, de los AHA, el más adecuado para piel sensible.

Y un apunte de uso que la marca subraya

Merece darse, porque es específico de este producto: conviene dejarlo actuar unos segundos sobre la piel antes de aclarar, para que los prebióticos tengan tiempo de ejercer su función. No es un limpiador de aplicar y retirar de inmediato.

Cómo lavarse bien la cara

  • Agua templada, nunca caliente: el calor disuelve más lípidos.
  • Poca cantidad de producto.
  • Masajear unos segundos, sin frotar, evitando el contorno de ojos.
  • Aclarar muy bien: los restos irritan.
  • Secar a toques, sin arrastrar la toalla.
  • Aplicar el siguiente paso sobre la piel aún ligeramente húmeda.

Y una idea que conviene recordar: una vez al día suele bastar. Por la noche se retira el maquillaje, la contaminación y el sebo del día; por la mañana, en piel seca, sensible o atópica, muchas veces basta con agua.

Consúltanos en la farmacia

Una buena limpieza facial es la base de todo lo demás. En Farmacia Carmen Ramírez te orientamos: pregúntanos.

Advertencias y precauciones

  • Uso externo. Producto cosmético.
  • Evitar el contacto con los ojos y las mucosas. En caso de contacto, aclarar con abundante agua.
  • No ingerir. Mantener fuera del alcance de los niños.
  • No aplicar sobre piel irritada, con heridas o lesiones.
  • Suspender el uso ante enrojecimiento, escozor o irritación persistente.
  • Conservar en lugar fresco y seco.
  • Contiene perfume y limoneno, alérgeno de declaración obligatoria: tenerlo en cuenta en piel muy reactiva o con alergias de contacto conocidas.
  • Contiene ácido láctico en pequeña proporción: no es un exfoliante, pero conviene mantener la fotoprotección diaria.
  • Evita el contorno de ojos.
  • Aclara muy bien tras el uso.
  • No frotes al masajear ni al secar.
  • Comprueba el formato que has adquirido en el envase.
  • ⚠️ ACUDE A TU DERMATÓLOGO ante rojeces persistentes, brotes que no ceden, descamación intensa, picor que no mejora, o ante un lunar que cambia de tamaño, forma, color o bordes, que sangra o no cicatriza.

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