Tarro de Gallinée Universal Face Cream 40 ml, crema facial hidratante con prebióticos y probióticos

Gallinée

Gallinée Universal Face Cream 40 ml

Crema facial hidratante de uso diario para pieles sensibles

Precio de venta40,00 €
SKU: 281848 EAN: 5060451731019

Tipo: Crema Facial

Etiquetas:crema-facial, crema-hidratante, gallinee, novedad, piel-sensible, postbioticos, prebioticos, probioticos

Crema facial hidratante de uso diario de Gallinée, formulada para nutrir, calmar y proteger incluso las pieles más sensibles. Su complejo de prebióticos, probióticos y postbióticos ayuda a mantener el equilibrio del microbioma cutáneo y a reforzar la barrera natural de la piel. Textura ligera de rápida absorción, excelente base de maquillaje. Con un 95 % de ingredientes de origen natural y pH fisiológico. Envase de 40 ml.

Cantidad:
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Gallinée Universal Face Cream 40 ml

Farmacia de Carmen

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España

Gallinée Universal Face Cream 40 ml

Es la Universal Face Cream de Gallinée: una hidratante de uso diario con el complejo de prebióticos, probióticos y postbióticos de la marca, de textura ligera y pH fisiológico, con un 95 % de ingredientes de origen natural.

Para quién es

  • Piel sensible o reactiva.
  • Piel con tendencia atópica.
  • Uso diario, mañana y noche.
  • Como base de maquillaje: se absorbe sin dejar sensación grasa.
  • Todo tipo de pieles.

Qué es Gallinée

Gallinée es una marca francesa fundada por Marie Drago, doctora en Farmacia, y construida por completo alrededor del microbioma cutáneo. Todas sus fórmulas se ajustan al pH fisiológico de la piel y giran en torno a un complejo propio de prebióticos, probióticos y ácido láctico.

El microbioma cutáneo, que es el eje de toda la marca

Merece explicarse bien, porque es un cambio de enfoque relativamente reciente en dermocosmética.

La superficie de la piel alberga una comunidad de microorganismos —bacterias, hongos, virus y ácaros— que no son huéspedes pasivos. Se estima que conviven cientos de especies, con una composición que varía según la zona del cuerpo: no es lo mismo la espalda, rica en sebo, que el antebrazo, seco, o el pliegue axilar, húmedo.

Y sus funciones son reales:

  • Competencia: ocupan el espacio y los nutrientes, dificultando la colonización de patógenos.
  • Producción de sustancias antimicrobianas: algunas cepas fabrican bacteriocinas.
  • Educación inmunitaria: interactúan con las células inmunes de la piel y modulan la respuesta inflamatoria.
  • Mantenimiento del pH: fermentan y producen ácidos que sostienen el manto ácido.

Y el manto ácido, que es la clave del pH

Merece un apartado, porque explica por qué todos los productos de la marca declaran pH fisiológico.

La superficie sana de la piel tiene un pH ácido, en torno a 4,7-5,5. Y eso no es casual: ese pH cumple varias funciones a la vez.

  • Favorece a las bacterias comensales, que prefieren un medio ácido, y dificulta a muchas patógenas —Staphylococcus aureus, por ejemplo, prefiere pH neutro—.
  • Regula las enzimas que procesan los lípidos de la barrera, que son pH-dependientes.
  • Controla la descamación ordenada de los corneocitos.

⚠️ Y aquí lo importante: un jabón tradicional tiene un pH alcalino, de 9 o 10. Cada lavado con jabón desplaza el pH cutáneo durante horas, y en pieles ya alteradas —atópicas, por ejemplo— la recuperación es aún más lenta. Un limpiador de pH ajustado evita ese desajuste.

Prebióticos, probióticos y postbióticos

Conviene distinguir los tres términos, porque se confunden constantemente:

  • Prebiótico: el alimento de los microorganismos beneficiosos. No está vivo. Aquí son la inulina y el alfa-glucano oligosacárido, fibras y azúcares que las bacterias comensales fermentan.
  • Probiótico: microorganismos vivos. ⚠️ En cosmética es técnicamente muy difícil mantenerlos viables dentro de un producto conservado, así que lo que suele incorporarse son lisados o extractos bacterianos, no bacterias vivas.
  • Postbiótico: los productos del metabolismo bacteriano. El ácido láctico es el ejemplo clásico.

Y el ácido láctico, que hace tres cosas a la vez

Merece explicarse, porque es el ingrediente más versátil de la marca.

El ácido láctico es un alfa-hidroxiácido (AHA), y es el que producen de forma natural los lactobacilos. En cosmética cumple funciones distintas según la concentración y el pH:

  • Ajusta el pH hacia el rango ácido fisiológico.
  • Exfolia suavemente: rompe las uniones entre corneocitos. Y frente a otros AHA tiene una ventaja: su molécula es más grande que la del glicólico, penetra más despacio y resulta bastante mejor tolerada.
  • Hidrata: es componente del factor natural de hidratación (NMF) de la propia piel, así que actúa también como humectante.

Es, de los AHA, el más adecuado para piel sensible.

Qué hace realmente una crema hidratante

Merece explicarse, porque el término «hidratar» se usa de forma imprecisa.

Una crema no aporta agua a la piel en sentido estricto: el agua viene de dentro, del propio organismo. Lo que hace una hidratante es evitar que se pierda y ayudar a retenerla, mediante tres mecanismos distintos:

  • Humectantes —glicerina, ácido hialurónico, urea, pantenol—: captan agua y la retienen en la capa córnea. Son higroscópicos.
  • Emolientes —aceites vegetales, escualano, ésteres—: rellenan los huecos entre corneocitos, aportando suavidad y flexibilidad.
  • Oclusivos —ceras, mantecas, siliconas, vaselina—: forman una película que reduce la evaporación.

Y una buena hidratante combina los tres. Una que solo humecta apenas dura; una que solo ocluye no aporta nada a la barrera. Es el equilibrio lo que define la calidad.

⚠️ Y un apunte práctico que multiplica el resultado: aplícala sobre la piel aún ligeramente húmeda, en los primeros minutos tras la limpieza. Hay agua disponible en superficie para que los humectantes la capten, y el producto la sella antes de que se evapore. Es lo que en dermatología se conoce como la regla de los tres minutos.

La piel sensible, y qué significa realmente

Merece un apartado, porque es una etiqueta muy usada y poco precisa.

La piel sensible no es un diagnóstico dermatológico, sino un conjunto de síntomas: escozor, tirantez, picor o rojez ante estímulos que la mayoría tolera sin problema —cambios de temperatura, agua, cosméticos, viento—.

Y lo que subyace en la mayoría de los casos es una barrera cutánea alterada:

  • Menos lípidos intercelulares, lo que permite la entrada de irritantes.
  • Mayor pérdida transepidérmica de agua.
  • Terminaciones nerviosas más reactivas.
  • Y un microbioma con frecuencia menos diverso.

Y de ahí lo más importante: en piel sensible, lo que funciona es quitar, no añadir. Menos productos, menos activos potentes, menos fricción, menos agua caliente. La barrera se repara sola si se le deja.

Consúltanos en la farmacia

Ordenar bien una rutina facial cambia mucho los resultados. En Farmacia Carmen Ramírez te orientamos: pregúntanos.

Advertencias y precauciones

  • Uso externo. Producto cosmético.
  • Evitar el contacto con los ojos y las mucosas. En caso de contacto, aclarar con abundante agua.
  • No ingerir. Mantener fuera del alcance de los niños.
  • No aplicar sobre piel irritada, con heridas o lesiones.
  • Suspender el uso ante enrojecimiento, escozor o irritación persistente.
  • Conservar en lugar fresco y seco.
  • Aplícala sobre piel ligeramente húmeda para aprovechar mejor los humectantes.
  • Realiza una prueba en una zona pequeña si tu piel es muy reactiva.
  • No sustituye a la fotoprotección diaria.
  • Consulta el listado INCI del envase si tienes alergias de contacto conocidas.
  • ⚠️ ACUDE A TU DERMATÓLOGO ante rojeces persistentes, brotes que no ceden, descamación intensa, picor que no mejora, o ante un lunar que cambia de tamaño, forma, color o bordes, que sangra o no cicatriza.

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